Gabrielle Bonheur, a quien conocemos como Coco Chanel fue una artista de vanguardia, innovadora cuyas creaciones y modelos liberaron a las mujeres de la incomodidad de su vestuario y reinventó la vestimenta femenina basada en el confort y el pragmatismo. Es todo un logro que sus diseños sigan estando en los escaparates y en los desfiles tras 80 años. La rebeldía de una mujer que consiguió mezclar elegancia y comodidad se ha convertido en una marca que representa exquisitez, glamour y lujo.
Aprendió a coser en un orfanato, y a los 17 años empezó a trabajar como costurera. Ya entonces mostró una gran destreza con el hilo y la aguja. En 1909 se trasladó a París donde abrió su primera tienda de sombreros.
Coco observaba la moda que llevaban las mujeres de antaño. Una moda recargada, con grandes sombreros, corsés y diseños barrocos. Chanel quiso centrarse en crear una
moda sencilla y cómoda, basada en líneas rectas pero sin perder nunca la distinción y la elegancia. El uso, por ejemplo, de tejidos masculinos como el
‘tweed’ supuso toda una revolución. El diseño clásico que conocemos hoy día de Channel fue una innovación, adaptó la comodidad del traje masculino combinándolo con la feminidad que una mujer debería lucir, dando a luz a uno de los diseños más utilizados y elegantes de todos los tiempos.
Pero la simplicidad de Channel no fue solo en vestidos y en sus tejidos, el sombrero
canotier o la ropa de deporte para mujeres ayudó a que las mujeres pudiesen desprenderse de los corsés y disfrutar de la fácil movilidad que los diseños de Channel ofrecía.
Coco volvió a sorprender cuando en 1926 presentó el
Petite robe noire. En una época donde los colores pastel eran representativos de la alta sociedad francesa diseñar un conjunto de color negro fue algo muy arriesgado.
Los zapatos escalapín beige con punta negra y correa clásica, lo que se conoce hoy como bailarinas, fue otro de los inventos de Coco que hizo que las mujeres también fuesen cómodas en su calzado.
Foto de: Getty Images.
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