Gran parte del sector de la moda española (el que intentan sobrevivir) ha descubierto que éste es el momento de hacer cosas diferentes, de dar un giro (o coger una tangente) para ajustarse al momento que vivimos. Puede que esto suponga un paréntesis, un cambio en la línea de comercialización, dirigirse a un nuevo público, ver nuevas necesidades de comunicación pero, principalmente, precisa un cambio de mentalidad; si no se hace alta costura, la moda debe llegar a la calle: hay que vender.
Justo antes de que empezara Cibeles, se presentó “off” una nueva línea de Lydia Delgado (que no ha desfilado dentro del calendario habitual) diseñada junto a su hija Miranda Makaroff para la próxima temporada otoño-invierno.
Se trata de una línea comercial, desenfadada, muy al estilo de Miranda, con aíre juvenil y compuesta principalmente por prendas de punto.
He oído de todo de esta colección, titulada “Le Caniche” (y mucho en contra). Pero, personalmente, la voy a defender por cinco motivos:
1. Haber encontrado una “línea de escape”, que en estos momentos sea “palpable” y vendible. Guste o no, su hija tiene un gran tirón dentro del mundo de las redes sociales y blogs, un nuevo eje de comunicación de moda que puede facilitar las ventas de una colección más comercial y con un público objetivo claro.
2. Haber arriesgado y decidido invertir el gasto que supone Cibeles en algo diferente, que puede reportar más ventas que la mera difusión de desfilar durante la semana de la moda en Cibeles Madrid Fashion Week.
3. No haber querido hacer de su hija lo que no es: una diseñadora. Se trata de una colaboración, sencilla, comercial y sin grandes pretensiones; por este motivo no se ha presentado mediante un desfile ni dentro de los “cauces habituales”.
4. Haber conseguido patrocinadores, que financiaran la presentación.
5. Haber encontrado una forma tan original de presentarla: por medio de impactantes figuras troqueladas a tamaño real, pintadas por Miranda para la ocasión, vestidas con la colección y expuestas a modo de cuadros, como si de una galería de arte se tratara.
Por mi parte, nada reprochable. Ya sólo queda saber si contará con una buena distribución y con unos precios dentro de los márgenes del producto que se está ofertando.